Ángela Figuera Aymerich, poeta, profesora de Literatura y sancionada por el tribunal


Nació en Bilbao el 30 de octubre de 1902. Su padre era ingeniero y profesor de la Escuela de Ingenieros Industriales de esa ciudad. Ángela fue la mayor de nueve hermanos lo que le dio ocasión de desarrollar una ternura especial por los niños. Estudió Filosofía y Letras, pero aunque empezó esta carrera en Valladolid, la terminó en Madrid, una vez que hubo muerto su padre y se hizo cargo de la familia su tío, un hermano de su padre. En 1930 toda la familia se trasladó a Madrid y Ángela ejerció como profesora en el Colegio Decroly y posteriormente en el Montessori. 

Su vinculación con Huelva se reduce a dos años y ocho meses. Según documentos que obran en la secretaría del IES la Rábida de Huelva, el 3 de noviembre de 1933, tomó posesión de su plaza de Profesora encargada de curso de Literatura en el Instituto Nacional de Segunda Enseñanza de Huelva. La toma de posesión la hace en el Instituto Cervantes de Madrid, de lo que da fe el Secretario, con el Visto Bueno del Director. En su Hoja de Servicios consta que ejerció en el instituto La Rábida durante dos años y ocho meses y que cesó el 30 de junio de 1936 y en nota manuscrita colocada en la primera página de su Expediente personal se expresa lo siguiente: "Por orden de la Junta Técnica del Estado de 29 Octubre 1936 fue sancionada con la suspensión de empleo y sueldo"

De modo que Ángela volvió a Madrid. En 1933 se había casado y en 1935 había tenido un niño que nació muerto. Vivió los primeros meses de la guerra civil en Madrid, hasta el nacimiento de un nuevo hijo, en diciembre de 1936. Después la evacuaron a Valencia y dio clases en el instituto de Alcoy. Posteriormente, pidió el traslado a Murcia donde vivió con su marido los últimos meses de la guerra. 

Acabado el conflicto bélico, se presentó en 1939 a la cátedra de Lengua, pues consta en su expediente la siguiente nota: "En el día de hoy se ha recibido en esta secretaría un pliego que fue certificado en Burgo de Osma en 12 de julio del corriente año que contiene una instancia dirigida al Excmo. Sr. Subsecretario del Ministerio de Educación Nacional, firmada por Dª Ángela Figuera Aymerich, Profesora Encargada de curso que fue de este Instituto, en que solicita tomar parte en las oposiciones a cátedras de Lengua anunciadas en el B.O. del Estado de 18 de 1939. Huelva, 15 de Julio de 1939. Año de la Victoria". La carta lleva un remite: A. Figuera. P. General Franco, 6. Burgo de Osma (Soria), pues el matrimonio pasaba sus vacaciones de verano en esta ciudad soriana. 

Ángela siempre supo compaginar su escritura con el cuidado de su familia, y su labor poética fue y es cada vez más valorada. Al final de la guerra civil había empezado un período de convalecencia para la literatura española. Tomar la palabra era difícil para los escritores varones y lo era más para las escritoras. La aparición de Mujer sin Edén de Carmen Conde, en 1947, ayuda al despertar de las voces femeninas. Angela publica en 1948 su primer libro Mujer de barro, al que le siguen Soria pura (1949), y Vencida por el ángel (1950). Estos libros contienen una poesía intimista, de ecos machadianos y de tono desarraigado. Es la poesía de quienes no creen que el mundo esté bien hecho, y por el contrario se enfrentan a un mundo deshecho y caótico, lleno de sufrimiento y angustia. 

Por entonces entró a trabajar en la Biblioteca Nacional de Madrid y sus obras siguientes se insertan ya en la poesía realista y social de pos-guerra. Abandona la poesía desarraigada para inscribirse en la poesía social, la cultivada por los poetas que conciben la poesía como un instrumento capaz de transformar el mundo injusto en el que vivimos. La voz de Ángela, grave y limpia, se manifiesta desconsolada y deshecha. En esta línea de compromiso, de preocupación social y humana, típica de la poesía de postguerra en torno a 1955, se insertan El grito inútil (1952), Víspera de vida (1953), y Los días duros (1953), donde hace un retrato del país duro en que se ha convertido España. En México se publicó Belleza cruel (1958) con prólogo de León Felipe. Toco la tierra apareció en 1962 y Antología total en 1973 recoge poemas de 1948 a 1969. 

Empezó a cultivar poesía infantil, a raíz del nacimiento de su nieta. Sus dos últimas obras, Cuentos tontos para niños listos y Canciones para todo el año, se inscriben en este tipo de literatura. Sus Obras completas fueron publicadas en 1986. 

En el año 1971, después de haber vivido en Avilés desde 1959, el matrimonio vuelve a Madrid. Pero, al poco tiempo, Angela enferma del corazón y pulmones y muere el dos de abril de 1984. 

Ángela Figuera es, junto con Gabriel Celaya y Blas de Otero, una de las mejores representantes de la poesía social de postguerra, y puede colocarse al lado de poetas que, en un primer momento, también practicaron la poesía desarraigada, como Victoriano Cremer, Eugenio de Nora y Leopoldo de Luis. 

En su obra, sin embargo, hay una voz de mujer que se hace oír, y que adopta una perspectiva femenina ante los problemas sociales. Un tema clave en su poesía es el papel de la maternidad. En Mujer de barro, la mujer nace, como Adán, del barro, y se asume como sujeto activo, en constante cambio y en permanente conciencia existencial: 
"flor, no: florezco. Exhalo sin mudarme. 

Me entregan la simiente: doy el fruto".


(Texto de Carmen Ciria, incluidos en el volumen I de "El instituto La Rábida. 150 años de Educacion y Cultura en Huelva") 


EXPEDIENTE PROFESORADO