La trayectoria de Ricardo Terrades
Terrades, nacido en Cataluña, llegó a Huelva en 1895 tras obtener una cátedra en el Instituto de Segunda Enseñanza La Rábida. Aunque inicialmente intentó trasladarse a otras ciudades, su permanencia en Huelva lo consolidó como una figura de peso en la vida pública. Ejerció diversos cargos, incluyendo el de gobernador civil en varias provincias durante la Restauración borbónica. Sin embargo, lo que definió su legado fue su postura ultraconservadora y su activa colaboración con el régimen franquista tras el golpe de Estado.
Cuando Huelva fue ocupada por las tropas sublevadas, Terrades no dudó en ponerse a disposición del nuevo gobernador militar, Gregorio de Haro Lumbreras. Su participación en actos públicos y su fidelidad al régimen lo llevaron a presidir la Comisión Depuradora del Magisterio en Huelva, un cargo que desempeñó con rigor extremo.
La Comisión Depuradora: represión y exclusión
Bajo la dirección de Terrades, la Comisión Depuradora tuvo como objetivo eliminar a los docentes considerados desafectos al régimen. Las acusaciones incluían desde simpatías republicanas hasta la defensa de ideales como la coeducación o el laicismo. Las sanciones iban desde el cese temporal hasta la separación definitiva del servicio, afectando a más de un cuarto del magisterio provincial.
Para unos, Ricardo Terrades destacó por la dureza con la que aplicó la depuración, incluso en circunstancias extremas: maestros ya fallecidos o asesinados por las tropas franquistas fueron sometidos igualmente a expedientes póstumos, un gesto de enorme crudeza que refleja la brutalidad del proceso. Además, no dudó en sancionar incluso a su propio hermano, Francisco Terrades, catedrático en Barcelona, quien también fue apartado de su puesto por el régimen.
Sin embargo, para otros, Ricardo Terrades —como catedrático más antiguo del centro— se vio prácticamente obligado a presidir aquella comisión en un contexto especialmente complejo, marcado por el golpe militar y la intensa represión posterior. En esas circunstancias, el margen de maniobra del director del instituto para eludir dicha responsabilidad era, en realidad, muy reducido.
Un legado de represión
La actuación de las Comisiones Depuradoras del Magisterio marcaron una época de terror para los docentes en España, sino que también simboliza el sometimiento del sistema educativo a los ideales totalitarios.
Sin embargo, su papel no fue aislado. Fue apoyado por figuras como Celestino Minguela Velasco, inspector de Enseñanza Primaria, y otros miembros afines al régimen que compartían una visión autoritaria y retrógrada. La Comisión Depuradora de Huelva se convirtió en un símbolo del sufrimiento y la persecución que sufrió el Magisterio Republicano.
Reflexión final
El análisis del papel de figuras como Ricardo Terrades nos obliga a recordar los peligros de la intolerancia y el autoritarismo en cualquier sistema educativo. La historia del Magisterio Republicano en Huelva, con su lucha por la libertad de cátedra y la innovación pedagógica, sigue siendo un recordatorio de la importancia de defender los valores democráticos en la educación.
EXPEDIENTE DOCENTE
- Ricardo Terrades Pla fue nombrado profesor de Física y Química en 1895, y finalizando su docencia en 1942. Entre los años 1925 y 1942 fue director del Instituto La Rábida.
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